Autos de Leyenda ‘El increíble Arrows A2’

Otro auto que se integra a la lista de ‘Autos de Leyenda’ fue el Arrows A2… mientras se desarrolla la nota, iremos viendo el porqué quedó en la memoria de los aficionados de la F1.

Era la época en la que tenían libertad para hacerlo. Nunca hubo nada parecido antes, ni tampoco después al Arrows A2.

Había una vez una categoría, donde los ingenieros creaban monoplazas inconfundibles, distinguibles unos de otros al mismo tiempo que trataban de dar con una ventaja técnica que los hiciese ganadores, siempre buscando ‘casi a ciegas’, acertar con un diseño que revolucionara la grilla. Y de esas ideas revulsivas, que algunas veces dejaban a todos con ‘Mandíbula Balcón’ o bien, naufragaban antes de salir de los tableros de diseño, nació aquel inconfundible Arrows A2 del británico Tony Southgate. Como decía antes, por concepción técnica y estética, nunca hubo nada parecido antes, ni tampoco después.

Iba realmente por otro camino.

Colin Chapman y Lotus habían pateado el tablero con una de las mayores revoluciones de la Fórmula 1: El famoso Ground Effect (efecto suelo). Además de los alerones, se utilizaban los pontones laterales para recrear un ala invertida por debajo del coche que los convertía en auténticas sopapas. Permitían un espectacular paso por curva, pero con suspensiones tan duras que los pilotos iban perdiendo cosas por el camino… la fuerza G lateral que provocaban le volaban hasta los calzones. En 1978, Lotus arrasó con el 79, ahí Tony Southgate (futuro diseñador de Arrows) vivió con sus ojos esa locura por formar parte del equipo Lotus hasta finales de 1977.

Tony Southgate termina como diseñador del equipo Arrows, y como una bendición, había sido parte integral del desarrollo del efecto suelo cuando estuvo en Lotus en 1976 y 1977. Y para el Arrows A2 que se presentó a mediados de la temporada de 1979, tenía una tremenda idea. La teoría era llevar el efecto suelo al siguiente nivel explotando mucho más la parte inferior del automóvil para ese fin. Las alas se extendieron a través de la suspensión trasera para que fluyeran a lo largo de todo el automóvil. La carga aerodinámica adicional tendría un beneficio compuesto, (según la teoría), de permitir que el automóvil pierda las alas delanteras y traseras, recortando así el automóvil.

El británico era considerado uno de los ingenieros más versátiles y polivalentes de la época. Con una imagen rara, mezcla de Intelectual y RockStar,  su  estilo y talento le permitieron diseñar coches capaces de ganar las 500 Millas de Indianápolis o el Gran Premio de Mónaco. Tras su estancia en Lotus (equipo mega estrella de los ’70), se atrevió a ir Shadow, de dónde también se bajó para crear el modesto Arrows con otros miembros de su anterior equipo.
En su cabeza rondaba todavía la idea del revolucionario efecto suelo… y que mejor que un equipo propio para llevarla a cabo.

La Fórmula 1 se había convertido en una ‘Caja de Pandora’ creativa y peligrosa, dónde cada ingeniero intentaba recrear el ‘efecto suelo’ a su manera. En su caso, Tony Southgate decidió diseñar el ‘wing car‘ más extremo posible. Buscó así convertir todo el monoplaza en un ala gigante que superara aquella definición que Mario Andretti diera sobre el ‘Alienígena Lotus 79’: “¿Qué cómo va el coche? le preguntaban ,“Hombre, anda como si estuviera pintado en el asfalto…” decía Andretti.

Y comenzó con una gran promesa. «Tony hizo un modelo de un cuarto de escala a principios de 1979 y lo probó en el túnel de viento», dijo el director del equipo de los Arrows en ese momento, Jackie Oliver. «Los resultados fueron espectaculares. El coche produjo de tres a cuatro veces más carga aerodinámica de la que jamás nadie había podido lograr».

Arrows A2

Pero aún así Southgate no se conformó. Con el fin de utilizar aerodinámicamente todo el ancho del piso, dio el paso radical de colocar el motor y la caja de cambios inclinados hacia adelante para adaptarse mejor a la forma, lo que significa que la placa del extremo de la caja de cambios era tres pulgadas más alta de lo normal. «Inclinó el motor y la caja de cambios para que se apoyaran más abajo», dijo Oliver. «Esto mejoró el flujo de aire debajo del automóvil y creó aún más carga aerodinámica».

El potencial parecía ilimitado y de Arrows surgió la palabra de un ‘diseño revolucionario’ y un ‘gran salto adelante’ para sus rivales. Pero la aparentemente insaciable persecución de la fuerza aerodinámica de Southgate, en cambio, resultó contraproducente. El motor y la caja de cambios inclinados también elevaron el centro de gravedad del automóvil con consecuencias negativas para su manejo, especialmente a baja velocidad. Para agravar este problema, el chasis tuvo que estar fuertemente reforzado para hacer frente a toda la carga aerodinámica que creó, lo que aumentó el peso y, por lo tanto, agravaron los problemas del centro de gravedad. 

Arrows A2 de Jochen Mass a punto de ser ‘Lapeado’ por Gilles Villeneuve en Dijon ’79

Debutó en Francia 1979, el mismo día de aquel duelo memorable por el segundo puesto en las curvas de Dijon entre Gilles y René cuando ya se estaba a mediados de la temporada. Southgate había cometido el error de exagerar.

¿En que se basaba el diseño del A2?

Hoy, literalmente, se invierten cientos de millones de dólares al año para diseñar las alas delanteras, eje aerodinámico de un monoplaza actual. Southgate decidió eliminarlo en el A2. “Intenté algo diferente”, recordaría después. “Hice un trabajo importante en el túnel de viento, y daba un apoyo aerodinámico enorme, un 50% más que un coche normal”.  Con el alerón trasero convertido en parte de la carrocería, “el resultado era espectacular». Cómo les decía, Souhtgate quiso ir incluso más allá, para mejorar el flujo de aire por debajo del coche inclinó el motor y la caja de cambios, una idea similar que luego utilizaría Ferrari con la F10, 21 años más tarde. Con tal decisión posicionó al piloto en una postura totalmente inhabitual para los cánones de la época. Iban casi acostados.

Arrows A2

En teoría, el A2 rompería con todo lo visto hasta el momento. De hecho, estéticamente no hubo nada igual. Para colmo de la virtud, el equipo Arrows era esponsorizado por la cervecera alemana Warsteiner, que aportaba con su decoración dorada una de las más atractivas de la historia de la Fórmula 1. 

Una maldita pesadilla

En 1979 no existían las herramientas con las que cuentan los diseñadores de hoy, tampoco, los programas de diseño o los simuladores. Y la comprobación de lo que salía de tu cabeza te la daba el mismo asflato. Y así, la idea brillante y revolucionaria, terminó cómo la peor pesadilla para todos. Para empezar, el A2 soportaba tales cargas aerodinámicas que doblaban literalmente el monocasco, lo partía a la mitad, por lo que tuvo que ser reforzado no sin obtener varios kilos de exceso que afectó a su centro de gravedad, también a su comportamiento y, por ende, a la voladura de dientes de los pilotos cuándo intentaban llevarlo por la pista.…

Cuándo el coche debutó en el Gran Premio de Francia de 1979 fue un desastre total desde sus primeros metros. Ricardo Patrese Jochen Mass se sentaban mucho más inclinados, lo que rompía todas sus referencias, “pero ese no era el problema”, recordaría el piloto alemán, “el problema era su  anárquico y espantoso comportamiento”.

Arrows A2

Para empezar, el A2 sufría con el fenómeno conocido como ‘porpoising’, (se movía cómo los delfines… flameaba de arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás) en dónde el centro de presión aerodinámica variaba en función de la velocidad del coche y la superficie del terreno, lo que al interactuar con  la suspensión convertía al A2 en inmanejable en plena recta. Era su radical diseño el culpable de éste comportamiento, si en la recta se comportaba así, imaginemos en las curvas…  a sus pilotos se les llenaban hasta los bolsillos de preguntas.  El alto centro de gravedad del monoplaza hacía el coche increíblemente inestable. En algunas curvas se iba de atrás, y en otras subviraba. En las rápidas enlazadas derivaba como un barco carguero. Fue un milagro que consiguiera dos sextos puestos.

Southgate siempre lamentó que el pequeño equipo Arrows no tuviera un centavo para evolucionar un concepto que, a su juicio, hubiera funcionado. Porque el ingeniero británico no era ningún ‘caído del catre’. De hecho, luego diseñaría los Jaguar ganadores en Le Mans y también el primer Audi que triunfo en la carrera francesa. 

Un Época mágica

A Tony Southgate no le salió el tiro con el A2. Pero pudo expresar su talento y libertad creativa en una época única de la Fórmula 1. “Tuve la suerte de vivir en aquel período mágico que empezó con Chapman. El A2 ni siquiera terminó la temporada. Tomabas un lápiz, una hoja de papel en el tablero, y dibujabas un coche. La idea iba directamente del cerebro al papel a través del lápiz, y el coche nacía a la vida mientras dibujabas. Y, bueno o malo, era tu coche. De nadie más», opinaba Southgate.

El Arrows A2 tuvo tanto vuelo como una llave inglesa el A2, ni siquiera terminó la temporada. En ese punto, Arrows tomó un camino completamente distinto, diseñando el A3 con un concepto que nada tendría que ver con el fracasado intento de superar a los grandes equipos. Después de lo sucedido con el A2, el coche del año siguiente sería mucho más convencional. Demasiado quizás. Pero tanto en 1978 como en 1980 se lograron más puntos que en 1979.

Arrows A2

El Arrows A2 fue un fracaso a todas luces. Pero es uno de los coches más icónicos de la Fórmula 1 de la era ‘efecto suelo’, o de antes o posterior. No ganó carreras, tampoco fue competitivo,«Cuando estaba en la Fórmula 1, siempre podía adivinar el diseñador de un coche, como la firma en un cuadro. Fueron otros tiempos, ya desaparecidos, ahora la individualidad no existe, todo el mundo utiliza la misma herramienta. No se obtiene eso con CAD –diseño asistido por ordenador–. El CAD es genial, pero es sólo una herramienta. Ahora la individualidad se ha ido, excepto por Adrian Newey, que todavía pone el lápiz sobre papel. Probablemente, el último tablero de dibujo en la F1″, afirma Tony Southgate, el único, ademas de Graham Hill, que puede presumir de tener la Triple Corona del automovilismo.

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Tony Southgate pudo dejar su firma personal como un pintor deja la suya en un cuadro, en el que fue aquel único, inconfundible e icónico Arrows A2 , un verdadero ‘Auto de Leyenda

Por Gustavo M. Antonio para La MáximaF1

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