Betise Assumpção, la asesora de prensa de Ayrton

Ayrton Senna fue el primer piloto de Fórmula 1 en tener un asesor de prensa exclusivo, generalmente, eran ayudados por los asesores de los equipos para quienes conducían. Pero Ayrton, eligió a uno propio y eligió a una mujer para que cumpliera ese rol. 

Betise Assumpção se llama y estuvo al lado de Senna desde 1990 , durante el fatal accidente de Imola, en 1994 e incluso, un tiempo más. Aparte de su trabajo de prensa, Betise tuvo que aprender a ‘domar’ a un difícil Ayrton. “Le tomó un año y medio o dos entender que yo no estaba de adorno o para complacerlo en sus caprichos sin preguntar, le costó entender que yo estaba ahí para hacer lo que me estaban pagando, y eso era que él tuviera una mejor relación con la prensa.”, dice Betise.

Profesional y dura, Betise fue una de las únicas en el personal que rodeaba a Senna, que realmente se enfrentó al piloto, lo consideraban una persona muy difícil de tratar:  ‘¿Quieres que te diga lo que quieres escuchar o lo que me pagas para hacerte escuchar?’, era una de las discusiones frecuentes con Beco. «Estaba rodeado de gente que sólo decía que sí, como sucede hasta el día de hoy con estos famosos, pero yo hablé la realidad y mostré una salida, una solución”, dice.

Conoció a Senna en 1986 cuando trabajaba en su país (Brasil) cubriendo un par de eventos sociales. Un año después Betise se fue a Londres a estudiar inglés y buscar oportunidades como periodista. Y fue ahí que se encuentra nuevamente a Ayrton.
«Un día estaba en Londres, en la casa de mi hermana y Paulo, un amigo en común entre él y ella, llamó y preguntó si Ayrton podía estacionar su auto en su casa para ir al torneo de tenis de Wimbledon. Cuando Senna llegó y me vio, me reconoció y me preguntó qué estaba haciendo allí. Le expliqué que me había ido de Brasil y estaba tratando de conseguir trabajo en Inglaterra. 
Me invitó a cenar al día siguiente, pero no fue una cita, fue una cena de celebración con Honda, Paulo y otros seis japoneses estaban ahí.  Ayrton no me dijo nada, luego supe que se llevaba a Honda para McLaren. En 1989 me llamó su padre y me ofreció el trabajo para trabajar con él”,
cuenta Assumpção.

Betise se convirtió en la sombra de Senna, pero mantenía siempre una ‘sana’ distancia. “Una vez me pidió que lo llamara Beco. (solo quienes lo llamaban Beco eran su madre, hermana y amigos de la infancia) Dije que me honraba que me considerara tan cercana, pero no pude llamarlo así”, dice. “Nos hicimos buenos amigos, pero no pasábamos vacaciones juntos ni salíamos a cenar. Me propuse no ser amiga, para no perder la capacidad de enfrentarlo y decirle con firmeza que era lo que tenía que decir”, continúa.

“Era muy tranquilo y educado. Tenía sentido común y sabía escuchar. Nunca tuvimos un enfrentamiento grave, pero imagino que fue más por él que por mí”, recuerda Betise. “Pero su relación con la prensa era terrible. Se había peleado con todos y la prensa europea lo veía como un mocoso malcriado, un ‘Sudaca’ que pensaba que podía hacer lo que quisiera”, afirma Betsie.

«La mecánica de los reportajes era un real desastre, no había organización. Aparecían los periodistas y preguntaban lo qué querían, luego publicaban lo que no se había dicho… Los de la televisión eran los peores, se creían más importantes que los demás, había empujones y hasta peleas. Así que empecé a ordenar las cosas  ¿Estás en la televisión? Genial, espera allí. ¿Medios impresos? Por aquí. Así que establecí cosas como ‘todo el mundo tiene derecho a dos preguntas, en inglés o en portugués’. y grababa todo, siempre. Si publicaban lo que no se dijo, nunca más volverían a tener una entrevista con Ayrton».

Betsie se hizo muy amiga de Adriane Galisteu, (todavía los son) así que todo se hizo más fácil para pelear con los rumures sobre su relación con Ayrton… un día, estaban los tres comiendo en un Mc Donald’s, fue el día que el empleado del local lo confundiera con Prost y justo antes de Imola ’94, entonces Ayrton le dice a Adriane «Un día me casaré contigo y correré para Ferrari». “Dos años más”, calculó, “para entonces, la escudería italiana tendrá un coche más competitivo. E incluso si no lo tiene, ahí es donde quiero tener mi última carrera y dar mi última vuelta».

Ya en Imola, Senna estaba muy para adentro, y empeoró cuándo vio por la televisión, vio el accidente que le costó la vida a Ratzenberger un día después de que Rubens Barrichello se salvara milagrosamente.

Senna se había ido en un auto de seguridad para ver la escena del accidente por sí mismo, y luego se ganó una reprimenda por su acción.  Luego se negó a salir a la pista cuando se reanudó la calificación. Le avisaron a Betise que le informara que sería descalificado si no salía. «Ayrton siguió negándose», dijo. al rato, la clasificación se suspendió de forma definitiva.

Betise encontró a Senna solo lejos del garaje de Williams. «Estaba muy conmocionado, llorando», dijo. ‘Estaba vulnerable como nunca lo había visto antes. Quería ayudarlo. Parecía perdido». Incluso habló con en Dr. Sid Watkins quien le dijo que dejara todo y que se fueran a pescar, también esa noche, Senna habló sobre no correr en una conversación telefónica con Galisteu, que acababa de mudarse a su villa en Portugal. Sin embargo, después de una cena tranquila con algunos amigos, Senna habló con su equipo, sintiéndose más tranquilo y confirmó que iba a correr. 

Betise recuerda ver cómo se desarrollaba el drama en un monitor de televisión en la sala de prensa del circuito y, sin darse cuenta de la gravedad de las lesiones de Senna, estaba preocupada como su oficial de prensa personal por llegar a boxes para interceptarlo antes de que hablara demasiado con los periodistas. 

«Todo lo que vimos en la televisión fue una niebla de arena, luego su auto azul y blanco y su casco amarillo», dijo. “Pensé que se enojaría cuando volviera, insultando a todo el mundo, quejándose del motor, del coche, de los neumáticos. Me dije a mí misma: “Necesito estar allí”. Una vez que llegó al garaje de Williams, vio imágenes de televisión, auxiliares y médicos, encabezados por el director médico de Fórmula Uno, el profesor Sid Watkins, corriendo para atender a Senna. La carrera había sido detenida por una bandera roja. ‘Ahora sabía que no saldría del auto’, dijo, ‘pero no pensé ni por un segundo que estaba muerto. Entonces la cabeza de Ayrton se movió. Alguien dijo: “Está vivo”.

“Leonardo (el hermano de Ayrton) y yo caminamos rumbo a la torre de control del autódromo en busca de más información. Cuando nos acercamos, Bernie Ecclestone estaba saliendo de allí. Nos vio y tomando suavemente a Leonardo del brazo y dirigiéndolo hacia su motorhome, le dijo ‘preciso hablar contigo’. Yo lo traduje y caminé con ellos. Bernie giró hacia mí y me dijo ‘vos, no’ . Le expliqué: ‘Leo no habla una palabra de inglés’. Bernie movió la cabeza y tuvo que aceptar. Cuando entramos al motorhome, Slavica (la ex mujer de Ecclestone) estaba allí. Sola, muy agitada, llorando. Bernie se sentó en el apoyabrazos de un  sillón; nosotros, en el sofá de enfrente. Bernie dijo que tenía noticias de Ayrton. Leonardo estaba pálido. «‘El murió’, dijo. Pensé por unos instantes, ‘¿cómo puedo traducir eso y decírselo a Leo de una forma menos dura, tendiendo en cuenta que solo pronunció dos palabras?.

«Entonces giré hacia Leo y, de la manera más gentil y cariñosa posible, le hablé así: ‘Leo, siento mucho tener que decir esto, pero él está diciendo que Ayrton está muerto’. Leo se quedó aturdido. Me miró, luego miró a Bernie. No dijo una palabra. Tuve ganas de abrazarlo. Empezó a sollozar. A llorar. Ahí, Bernie agregó: ‘Pero solo lo vamos a anunciar más tarde para no suspender la carrera’. Traduje para Leo. Antes de que yo terminara, se descontroló, llorando a los gritos. No sabía qué hacer. Nunca había visto un dolor tan crudo. Bernie se levantó, tomó una manzana y comenzó a conversar con Slavica, que lloraba todavía más alto”. 

«Cuando llegué al hospital me encontré con Sid Watkins y le pedí que me dijera toda la verdad. Y me dice que Ayrton había muerto en la pista, que era tal la gravedad de sus heridas que era imposible que no tuviera muerte cerebral, le comenté que tenía a su familia en el teléfono desde Brasil y que por favor el se lo dijera y le di el teléfono.

Senna nunca recuperó el conocimiento y fue declarado oficialmente muerto a primera hora de la tarde, una vez de vuelta en el circuito para recoger sus pertenencias sobre las 22.30 horas, Betise se enfrentó a un homenaje que estaban dando por televisión. «Ayrton estaba bronceado y vestía una camisa colorida», dijo. “Estaba hablando de lo maravillosa que era su vida. Y ahí fue cuando salí del piloto automático. Empecé a llorar tan fuerte que perdí el aliento y me desvanecí». 

Tres días después, luego de un conmovedor duelo nacional y un velatorio multitudinario -se calcula que tres millones de personas estuvieron allí, de una u otra forma- , los restos del infortunado tricampeón mundial fueron trasladados hasta el Cementerio Morumbí, dónde todavía moran. Betise cuenta cómo tuvo que cambiar a quienes portaron el féretro hasta allí: 

“La mayoría de nosotros –amigos cercanos, familia, invitados internacionales- volamos en helicóptero desde el velatorio en la Asamblea Nacional en San Pablo al cementerio. Tuve que ayudar a la gente a alcanzar sus vuelos y lidié con reclamos de los más variados tipos, incluida gente ¡que rehusaba viajar en el mismo helicóptero que tal piloto o dueño de equipo! No podía creerlo: ¡aquello no era un tour veraniego!

«Después de recorrer las calles de la ciudad natal de Senna, con cientos de miles de personas a lo largo del cortejo, la autobomba que transportaba el cuerpo alcanzó el cementerio. Gerhard Berger, el mejor amigo de Ayrton en la Fórmula 1, vino corriendo. ‘Betise, Betise, tenés que ayudarme. Alguien (cuya identidad debe permanecer anónima) me dijo que (Alain) Prost y (Jackie) Stewart serán los que estén adelante llevando el féretro. Aparentemente, ¡va por orden de los que ganaron más títulos! ¡Tenés que cambiar eso! ¡Son las dos personas que Ayrton más odiaba, los dos que le hicieron más difícil la vida!’. Estaba horrorizado y, francamente, también yo. Sentí dolor de estómago. 

«Me dispuse a cambiarlo. Me topé con Geraldo Rodrigues, el manager de Rubens Barrichello y un querido amigo. Me preguntó adónde iba tan apurada. ‘No vas a creerlo, Quieren poner a Jackie Stewart y a Alain Prost justo adelante, llevando el féretro. Ayrton debe estar revolcándose en el cajón. Tenemos que cambiarlo’.

«No tenía dudas en mi mente que Gerhard tenía que estar al frente. Había sido parte de la mayoría de los buenos momentos que Ayrton había tenido dentro y fuera de la pista. Si el criterio era el Campeonato Mundial, entonces pondría a Emerson Fittipaldi del otro lado; detrás de Emerson, un piloto extranjero; detrás de Gerhard, un brasileño. Thierry Boutsen había sido también un buen amigo de Ayrton. Así que lo puse detrás de Barrichello, que iba tras Berger. Prost fue detrás de Fittipaldi.

«Recuerdo correr hasta la entrada del cementerio para sacar a Damon Hill de la van que llevaba a la gente de Williams. Frank estaba blanco y aturdido cuando abrí la puerta y le pedí a Damon que saliera. ‘Perdón por ser tan abrupta pero la familia querría que vos, Damon, fueras uno de los que lleven el féretro’, mentí. En mi cabeza, yo quería hacer lo que pensaba que habría satisfecho más a Ayrton. A él le caía bien Damon, a mí también. Pero él se sentía un poco intruso, apenas conocía a Ayrton, solo había sido su compañero en tres carreras. Pensé que que era importante tener a su compañero de equipo. 

«Después de eso, fui hasta dónde se habían juntado los pilotos, pretendiendo que no sabía nada de arreglos previos, y sentencié: ‘Gerhard, el mejor amigo de Ayrton en el automovilismo, estará al frente; del otro lado, el brasileño más condecorado, Emerson; detrás de ellos alternaremos un extranjero y un brasileño y así…’ Me gusta pensar que Ayrton habría estado orgulloso de que me hubiera hecho cargo, tomando una decisión responsable y llevándola a cabo”.

Por Gustavo M. Antonio para La MáximaF1.com

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