Así fue el debut de Michael Schumacher en Spa Francorchamps ’91

Nigel Mansell – Ayrton Senna

Ayrton Senna, de McLaren, llegaba a Spa como líder, 12 puntos por delante de Nigel Mansell (Williams). Sin embargo, las esperanzas de remontada para el británico quedaron en nada aquel fin de semana, cuando el equipo de Woking logró un doblete con Senna por delante de Berger, mientras que el propio Mansell tuvo que abandonar por un problema electrónico. Y eso fue el final de la historia de ese Gp. de Bélgica de 1991.

Pero… vamos unos días atrás!

Bertrand Gachot

El domingo 18 de agosto, una semana antes del Gran Premio de Bélgica de 1991, Bertrand Gachot fue detenido y encarcelado por agarrarse a golpes de puño y lanzarle gas paralizante a Eric Court un taxista de Londres.

La noticia llegó a oídos de Willi Weber, un agente de pilotos que estaba en Nurburgring, donde se desarrollaba una fecha del campeonato Mundial de Sport Prototipo. El movimiento rápido, pícaro y certero del representante del joven piloto desencadenó que Schumacher tuviera su oportunidad: Le quemó la cabeza a Jordan (a quien conocía porque había negociado la compra de un equipo de Fórmula 3000, propiedad del británico) llamándolo de forma insistente por teléfono de manera insistente. Primero, lo convenció de darle una chance y para decir la verdad, Eddie no estaba del todo convencido, la idea de sentar a Keke Rosberg lo seducía pero sin tener en cuenta que Keke ya tenía 43 años. Fue el team manager Trevor Foster el que recomendó que le diera una oportunidad a Schumacher, un piloto con desconocido, con buenas referencias y que tenía 22 años.

Eddie Jordan – Michael Schumacher

Se programó con el novato un test en el circuito de Silverstone, con un costo de 150 mil dólares (a cargo de Schumacher), para reunir ese dinero Weber contactó a Jochen Neerpasch, que dirigía el Team Junior de Mercedes Benz.

Sólo cinco días antes de la carrera en Spa-Francorchamps, Schumacher tomó contacto con el Jordan 191. Serían 30 giros al trazado chico, con una advertencia, ‘debía manejar con suavidad, porque ese era el auto con el que participaría en Bélgica y no tenían repuestos’.

¿Cómo reaccionó Michael a esa advertencia?
PULVERIZÓ los cronómetros al batir el récord del circuito.
Foster, que supervisó la prueba, quedó paralizado y se apresuró en llamar a Jordan, que a esa altura recibía también la noticia que el tribunal de Londres no liberaría a Gachot, quien más tarde sería trasladado a la prisión de Ford.

Michael Schumacher

Cuando arribaron a Spa, Weber le ‘blanquea’ a Schumacher que para convencer a Jordan le había dicho que él tenía mucha experiencia y conocía la pista, que vivía cerca y que había corrido ahí muchas veces, algo totalmente falso. «Tenemos que decirle la verdad», fue la respuesta del Kaiser.
«Eddie, me equivoqué: no era Spa, era Zolder», le tiró Weber al inefable Jordan, algo que desató la ira del irlandés. Nuevamente, Foster medió en la situación, pero los problemas continuaban. De Cesaris (piloto oficial Jordan) tenía llevar a Schumacher a recorrer el circuito, pero con una reserva inagotable de excusas, esquivaba el pedido de Foster y lo le pasaba la data al novato, armaba y aplazaba reuniones con Jordan para resolver cuestiones contractuales.
Cansado de esperar, Schumacher tomó una bicicleta y se mandó a pedalear los 7.004 metros.

Así fue el debut de Michael Schumacher en Spa Francorchamps ’91
Michael Schumacher, Spa Francorchamps ’91

La firma del contrato que uniría a Schumacher con Jordan fue otro ‘Sainete’, ya que Eddie lo quería enganchar por el resto de la temporada, a la que le quedaban otras cinco carreras, más tres años. Weber no quería saber nada, porque el team manager de Benetton, Tom Walkinshaw, lo había advertido sobre el cambio de motores que tendría Jordan para 1992, abandonaban los Cosworth para montar los Yamaha, una incógnita mayúscula para la categoría. Walkinshaw y Webber, que le tomaban la leche al gato, ya tenían un plan armado… el siguiente movimiento era llevarlo a Benetton.

Eddie Jordan – Michael Schumacher

Los papeles del contrato viajaban iban y venían por fax y se los regresaban con enmiendas, Weber les decía que por favor se lo traduzcan al alemán ya que Schumacher no hablaba inglés (otra mentira), todo era para ganar tiempo, aunque la incomoda situación no inmutó al piloto, que aprovechó el tiempo para pedalear otra vuelta al circuito, antes de ir a descansar a un cuartito de 2×2 en un albergue para la Juventud, con un costo de ocho dólares la noche, debido a que Jordan (fiel a su estilo) no le reservó alojamiento.

Salen a la pista, undécimo en la primera tanda de entrenamientos, pero antes de clasificar el Jordan N°32 tuvo un problema, una pérdida de agua, por lo que los mecánicos tuvieron que sacar el motor para cambiar la bomba de agua. Las trabas para Schumacher no terminaban en ese inconveniente, De Cesaris utilizaría ‘muletto’, porque no se sentía cómodo con la puesta a punto que tenía el suyo, ya antes de empezar, lo dejaron en el trapecio y sin red.

Michael ‘vaporizó’ a su compañero de equipo y más tarde, en la reunión con los ingenieros de pista, lo dejó mudo al romano ante las quejas sobre el comportamiento del auto en el sector Bus Stop, diciendo: «Durante un par de vueltas tuve ese problema, pero cuando la pasé a fondo desaparecieron». La cara de De Cesaris se cayó a pedazos ante la lección de manejo que le brindaba Schumacher, que se mantuvo bien arriba en los entrenamientos libres del sábado y ya con neumáticos nuevos bajó su registro en dos segundos. La pantalla de la qualy lo posicionó séptimo: era la segunda vez en 11 carreras que Jordan clasificaba a un auto en el top ten.

Se mete cuarto tiempo en la prueba de tanque llenos, advierte de un problema con el embrague, y todo se fue a pique cuando el mismo explotó a los 500 metros de la largada. Su carrera duró sólo 25 segundos.

Pero aunque el final no fue el mejor en Bélgica, ese fin de semana le abrió las puertas a un futuro mejor. Flavio Briatore, dueño de Benetton, contactó rápidamente a Webber (quien ya tenía el paquete armado con Walkinshaw) y le hizo un contrato de cuatro años por $ 2,5 millones. Así, dos semanas después de su debut con Jordan, el joven alemán ya estaba corriendo con otro equipo de mayor rendimiento; lo que vino después es la exitosa historia que todos conocen.

«Mi futuro es competir en la Fórmula 1, nada más», dijo ese fin de semana Schumacher al periodista inglés Adam Cooper, cuando lo consultó sobre si su ambición era ganar un título. Senna, vencedor en Spa-Francorchamps en 1991, lo vio venir: «Este chico puede ser algo especial». Dos semanas más tarde, en el GP de Italia, en Monza, Schumacher debutaba en Benetton, que había despedido al brasileño Roberto Moreno para sentar a su nueva adquisición.

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